'Sexo, mentiras y cintas de vídeo', el deseo nos mantiene vivos
Hoy vengo a hablar de una peli indie que fue revolucionaria en su día. Sexo, mentiras y cintas de vídeo (Steven Soderbergh, 1989) es la ópera prima de su director, que con tan solo 26 años realiza una obra que fascina por la originalidad de sus planteamientos más de tres décadas después de su estreno. Con un título tan llamativo como sugerente, este film supuso el inicio de la carrera de un cineasta que posteriormente se consagraría con Traffic y Erin Brockovich , estrenadas ambas el mismo año, y nos haría disfrutar con su trilogía de robos y atracos titulada sucesivamente Ocean's Eleven , Ocean's Twelve y Ocean's Thirteen , antes de perder el rumbo y sumergirse cada vez más en la irregularidad, pecado imperdonable en la meca del cine. Sexo, mentiras y cintas de vídeo nos cuenta la historia de un matrimonio acomodado, en el que él lleva la comida a casa con su sueldo de abogado y ella renuncia a sus aspiraciones profesionales para cuidar del hogar. Sus triviales existen...