'La trampa', ni los giros de guión salvan a una película mediocre
El pasado viernes, 9 de agosto, se estrenó en nuestro país el thriller La trampa (M. Night Shyamalan, 2024). Ante la muy mala cartelera de cine de los meses veraniegos, esta película se erigía como una buena oportunidad para ver algo decente y, de paso, refugiarse de los 40 grados de temperatura que escupen las calles estos días. No obstante, la mediocridad del argumento de este film, sumado al innecesariamente estirado desenlace y sus pésimas interpretaciones, han apuntalado una decepción mayúscula. Sin ninguna duda, este es el peor trabajo reciente de su aclamado director, que otrora nos deleitó con joyas como El sexto sentido, El protegido, El bosque o Tiempo.
Como todas las películas de Shyamalan, La trampa se ubica en la ciudad de Philadelphia. Allí, un hombre de mediana edad y su millennial hija adolescente se disponen a acudir a un concierto de la cantante favorita de la chiquilla. Una vez en sus asientos, el padre protagonista, llamado Cooper, se percata de una extraña circunstancia en el recinto: que hay demasiada policía. Haciendo indagaciones, consigue enterarse de que el show no es más que una gran emboscada para atraparle a él, un asesino en serie con 20 víctimas a sus espaldas. De ahí en adelante, comienza a buscar un modo de escapar de allí sin alterar a su hija, y los giros de guión se van sucediendo en la trama.
¿Cuál es el problema de la película? Que sin incorporar elementos sobrenaturales o de fantasía -típicos en su filmografía-, el director y guionista no para de engañar al espectador. Con trucos y coincidencias poco plausibles que destruyen la credibilidad del ya de por sí adocenado argumento, antes de llegar al ecuador de sus 105 minutos. Algo que aún resulta más desalentador sabiendo que Shyamalan, cineasta de culto, cuenta con esta baza como punto fuerte de su imaginación. Si ya ni le funcionan esas situaciones, queda un hombre que sabe mover realmente bien la cámara, pero que ya no alberga ni una sola chispa de ingenio.
Y qué decir del reparto. En el papel del psicópata Cooper tenemos a Josh Hartnett, un juguete roto de Hollywood. A pesar de disponer de la fisicidad idónea, su nula capacidad expresiva lastra la composición del personaje y te hace desear que, por favor, lo sustituyan por otro actor. La identificación emocional con él resulta imposible. Entre los actores secundarios, destacan los lugares comunes y las motivaciones escasamente desarrolladas. Solo se salvan de la quema la adolescente Ariel Joy Donoghue -que incomprensiblemente pierde de repente su protagonismo- y la cantante Saleka. Curiosamente, esta última, primogénita del director, hace de la vocalista del concierto-trampa, y se desenvuelve bastante bien. De hecho, las canciones que compone para la banda sonora del film probablemente sean lo más salvable del mismo.
Otro aspecto positivo es la sobrada habilidad que tiene Shyamalan de ubicar sus historias en el tiempo presente, y saber captar a través de la cámara los vicios y manías de nuestra sociedad digital. Él es un director que siempre ha vivido apegado a la modernidad. Transitando por ese terreno, nunca ha abandonado la originalidad en sus películas y, aunque esta vez no le funcione, se agradecen las ganas y el intento. En esta ocasión le falla el argumento y los diálogos, sobre todo en la segunda parte, donde pierde toda lógica y control -como en la secuencia de los táser-. Sin embargo, mantiene un apartado técnico soberbio y gran solvencia en la puesta en escena.
Conclusión
Como decía al inicio, La trampa ha resultado una decepción. Con poca honradez, el guión pretende hacernos creer giros inverosímiles, mal planteados y ejecutados. Incluso, en los 20 minutos finales, lo único que deseas es que el disparate finalice e irte ya a tu casa. No es de extrañar que en sus anteriores trabajos Shyamalan prefiriese realizar adaptaciones literarias, pues puede que su imaginación, que alcanzó el cénit a comienzos de siglo, quizá ya no de más de sí.
Hasta este momento, La trampa -a España llegó con retraso- lleva unos 40 millones de euros recaudados en todo el mundo, lo que ha servido para rentabilizar su presupuesto. Tras un fuerte arranque, ha ido perdiendo ritmo en los últimos días, quizá lastrada por el boca a boca. Y, a pesar de que hay películas que ganan en la cabeza según pasa el tiempo, con esta no sucede, lo que la condena a pasar sin pena ni gloria por el panorama cinematográfico de 2024.
- Nota final 5.5/10 -



Aupa edu, ya era hora de que volvieras
ResponderEliminarShyamalam no ha hecho nada bueno en los ultimos 20 años
ResponderEliminarVaya chasco... El trailer molaba 😅
ResponderEliminarEste director no ha hecho nada bueno en mucho tiempo, vive de las rentas y hoy en día sus películas son solo para adolescentes ‘adocenados’ (como dices en tu texto)
ResponderEliminarTe echábamos de menos Edu! Respecto a la película había leído ya alguna crítica y eran bastante demoledoras la verdad, viendo el planteamiento tampoco motiva mucho ir a verla. A mí también me sorprendió la elección del protagonista, un actor que lleva años pasando totalmente desapercibido, pensé que podría ser su resurrección, cómo la de John Travolta en pulp fiction...pero no va a ser...
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