'Los asesinos de la luna', un relato oscuro para una película imperfecta
Cuatro años después de firmar la mejor película de la década, el admirado Martin Scorsese (Nueva York, 1942) ha vuelto a ponerse el mono de trabajo y en este mes de octubre nos ha entregado su última obra. Se trata de Los asesinos de la luna. Estrenada en nuestro país el pasado día 20, esta película está basada en hechos reales sucedidos cien años atrás. Cuenta con un reparto deslumbrante y un presupuesto muy amplio, financiado principalmente por la empresa Apple, que tendrá los derechos de streaming una vez finalice su exhibición en salas. Por los nombres que aparecen en el cartel hay mucha expectación en torno a este film. Vamos a analizar sus claves.
Los asesinos de la luna comienza con la vuelta a casa de su protagonista, un soldado estadounidense presente en la I Guerra Mundial que regresa al pueblo una vez finalizada la contienda. Nuestro hombre se llama Ernest Burkhart y el pueblo es Fairfax, Oklahoma. Allí las cosas han cambiado mucho en su ausencia. Unos desharrapados indios nativos -los Osage- descubrieron petróleo en la reserva y ahora son los nuevos ricos del lugar. En ese contexto, Burkhart comienza a trabajar como chófer de los burgueses Osage. El amor no tarda en surgir entre él y una de sus pasajeras. Con la bendición del cacique local, William Hale -que además es su tío-, el obsecuente Burkhart y la india se casan. Todo parece idílico, sin embargo, los acaudalados Osage empiezan a ser asesinados y el ambiente se enrarece cada vez más y más.
Con estos acontecimientos reales como materia prima, Scorsese nos entrega una película de tres horas y veintiséis minutos de duración -y eso que tenía grabadas más de cinco-. Disponiendo de todo ese tiempo, el oscarizado director realiza una minuciosa contextualización histórica de los hechos y los muestra desde una óptica realista, con gran atención al detalle en la puesta en escena y bonitos movimientos de cámara. Aunque también con un sentido del ritmo algo extraño, falto de dinamismo en algunos pasajes de la narración. Empero, la trama mantiene su interés hasta el final y concluye de forma satisfactoria. El balance definitivo es de notable bajo. Un buen true crime, lejos no obstante de las mejores obras del cineasta italoamericano, director de clásicos como Toro salvaje (1980), Uno de los nuestros (1990) o Shutter Island (2010).
Toca hablar del elenco. Los nombres del cartel decíamos al principio. Y es que Scorsese ha logrado juntar por primera vez a sus dos fetiches: DiCaprio y De Niro. El primero en el papel protagonista, el de Ernest Burkhart, y el segundo en el del malo de la historia, William Hale. Sobrino y tío, tío y sobrino. Dos actores de leyenda que comparten escenas para el deleite del séptimo arte. DiCaprio suele escoger muy bien sus trabajos, no hay queja. No obstante, es un alivio ver a De Niro en una película de prestigio, tras sus recurrentes apariciones en cintas de medio pelo en las que solo actúa por necesidades económicas. A pesar del empeño de ambos, sus personajes se muestran algo simples a ojos del espectador, demasiado herméticos en sus motivaciones como para deslumbrarnos o resultarnos fascinantes. A posteriori nos damos cuenta de que la verdadera protagonista es otra.
Y es que los personajes de DiCaprio y De Niro resultan eclipsados por una actriz desconocida que realiza la mejor actuación de Los asesinos de la luna. Esta mujer se llama Lily Gladstone e interpreta a Molly, la esposa india del protagonista. A lo largo de la trama sufre todo tipo de desgracias y traiciones. Su papel de víctima resulta conmovedor para el espectador. Además, es un personaje muy gestual, que no necesita de largas líneas de diálogo para expresar los sentimientos más profundos. Es ella y su sino lo que sostiene el interés de la trama. Todo parece indicar que en las galas de premios se recompensará el magnífico trabajo de esta intérprete.
Fuera del trío protagonista, en el elenco secundario llaman la atención actores de reconocido prestigio como Jesse Plemons o Brendan Fraser, ambos correctos. En otros aspectos, destaca la cuidada fotografía del mexicano Rodrigo Prieto, especialmente en la parte judicial del film. La banda sonora de Robbie Robertson no me ha gustado nada de nada, con tonos demasiado agudos y poco acompasados con lo que vemos en pantalla. Ya veis que esta es una obra algo descompensada en sus elementos.
Conclusión
Creo que Los asesinos de la luna está lejos de ser perfecta. No me ha gustado su excesivo metraje para lo poco desarrollados que están los dos personajes masculinos principales. Nunca sabemos lo que pasa por la cabeza del de DiCaprio lo que nos impide empatizar con él. El malvado personaje de De Niro no tiene profundidad dramática ni un reverso interesante. Y en general, la historia es buena, es una historia real, una redención con el pueblo indio, pero tampoco es fascinante. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.
A pesar de las pegas, es un notable bajo. Me quedo con la recreación de la época y con el papel de Lily Gladstone. Asimismo, la descompensada narración, con demasiado relleno, llega a buen puerto con un desenlace satisfactorio. Actualmente Los asesinos de la luna está teniendo un rendimiento comercial por encima de la media, con cerca de cuarenta millones de dólares recaudados en la primera semana. En el Festival de Cannes fue recibida con aplausos. Veremos qué le deparan las galas de premios.
- Nota final 7/10 -



La vi el día del estreno y al final me pareció muy curioso el cameo del propio Scorsese, buena crítica 👏🏼
ResponderEliminarSí que son fetiche porque es la sexta vez que scorsese trabaja con dicaprio y la décima con de niro, pero ambos ya habían actuado juntos en 'vida de este chico'
ResponderEliminarClaro, me refería a que es la primera vez que los dos actúan en una película de Scorsese.
EliminarEnhorabuena Eduardo por tu entrada número 50
ResponderEliminarVista y demasiado drama
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