'Elvis', colosal biografía del rey del rock and roll
La película australiana Elvis (Baz Luhrmann, 2022) lleva desde la semana pasada en cartelera. Como su propio nombre indica, es una película biográfica -biopic- acerca del legendario cantante Elvis Presley, figura indispensable de la música y, por ende, de la cultura contemporánea. No es la primera vez que se lleva la vida del rey del rock and roll a la gran pantalla, pero sí que es la vez para la que se ha contado con más medios y, probablemente, mejor resultado. Si bien en otras ocasiones se buscaba exclusivamente el parecido del protagonista con el propio Elvis y que la música hiciese el resto -ahí vimos a Kurt Russell cantando con patillas-, esta vez el film está volcado hacia una puesta en escena espectacular, que deslumbre al espectador. Y lo consigue.
Elvis es un film que omite gran parte de la carrera del cantante, para centrarse especialmente en su descubrimiento, renacer y decadencia. Se nos cuenta brevemente su infancia, vivida en un barrio humilde de Memphis, en un ambiente rural marcado por la influencia de su madre, en lo personal, y los garitos de música negra que merodeaba con frecuencia, en lo artístico. Más adelante se narra su salto al estrellato y carrera temprana, de la mano de su mánager el 'Coronel' Tom Parker, coprotagonista y narrador de la película. De ese tramo, el clímax del largometraje, saltamos a sus últimos años y decadencia, ya yonqui, gordo y desmejorado, a lo Marlon Brando.
El dúo protagonista está formado por Austin Butler en el papel de, obviamente, Elvis Presley y el mítico Tom Hanks como el 'Coronel' Tom Parker, que luego no tenía nada ni de Coronel ni de Parker. Ambos hacen unas actuaciones espectaculares, que probablemente les valgan sendas nominaciones a los Óscar en las categorías de mejor actor principal y de reparto. De Hanks no vamos a descubrir nada pero lo de Butler es toda una revelación. Un actor hasta ahora desconocido que puede haber rodado el papel de su vida, en una actuación que derrocha carisma tanto por sus méritos propios como por el personaje al que interpreta. Al igual que con Ansel Elgort, protagonista de West Side Story y Tokyo Vice, su salto al estrellato parece garantizado.
El resto del elenco lo completan Olivia DeJonge como Priscilla Presley, Richard Roxburgh como Vernon Presley y Helen Thomson como Gladys Presley. Mujer, padre y madre. Todos ellos, lógicamente, basados en personajes reales. Y algunos de ellos todavía vivos. Debe ser raro de narices ir al cine a ver una película en la que un actor te interpreta a ti mismo, ¿no?
De la película me ha encantado la hipertrofiada puesta en escena del director Baz Luhrmann. Él, que llevaba nueve años sin dirigir un largometraje -desde El gran Gatsby-, consigue hilvanar una narración coherente y atractiva, con mogollón de escenarios. Logra que la experiencia sea como ver una traca de petardos: explosiva; llena de ritmo, luces y adrenalina. Todo en el buen sentido. Por cuestiones comerciales, deja la duración del film en unas 2h30m, aunque en las entrevistas de promoción ha confesado que tiene un corte de cuatro horas listo para ver la luz. Sea como fuere y gracias al dinero de la Warner Bros, Luhrmann nos ha regalado una película bella y plástica. Gozosa de ver.
En el último tramo de película Luhrmann tomó la sabia decisión de esconder al protagonista y darle más peso al papel de Tom Hanks, habida cuenta de que el cambio físico de Butler quizás hubiese resultado poco creíble. Pues aparentar veinte años más a base de maquillaje no siempre funciona bien. En este último tramo es cuando la pantalla se me ha puesto más cuesta arriba, no por demérito de nadie, si no porque al contar una historia real de decadencia el final es un poco triste y pesado. Sobre todo en contraste con el tono general anterior.
En el aspecto técnico destaca la fotografía de la melburniana Mandy Walker, con unos tonos siempre adecuados a lo que pide la situación. Por ejemplo, la escena del concierto nocturno en paralelo con un mitin reaccionario está soberbiamente iluminada. Y la estancia de Elvis en Las Vegas, espectacular. De la música no hay mucho que hablar, son los temas de Elvis -mezclados con algunos hits modernos para imprimir ritmo-. De los de Elvis conozco los más famosos, por tanto algunos otros los he descubierto viendo la peli, como la bella balada Unchained Melody.
Conclusión
Se nota que Elvis es una película con un alto nivel de producción y que ha costado años levantar. Para hacerse una idea, cuando empezó el proyecto España era Campeona del Mundo de Fútbol y reinaba un tal Juan Carlos I. Más adelante, su rodaje tuvo que detenerse por la pandemia. Pero al final todo salió adelante y, por fin, desde el 24 de junio la tenemos en cines. Personalmente, yo creo que merece bastante la pena.
La peli se presentó en el pasado Festival de Cannes con críticas irregulares pero generalmente buenas. Se espera un gran éxito en la temporada de premios, y está funcionando bien en taquilla, donde ya se acerca a rentabilizar los 85 millones de dólares que costó. No creo que llegue a la recaudación de otros biopics musicales como Bohemian Rhapsody o En la cuerda floja. No obstante, sus 12 minutos de ovación en Cannes demuestran que el auténtico rey del rock and roll sigue despertando pasiones casi cincuenta años después de su muerte.
- Nota final 8/10 -




Que bien escribes Eduardo, cada vez me gusta más leer este blog.
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