'El aviador', dueño del cielo
La película El aviador (Martin Scorsese, 2004) es un drama biográfico que cuenta con dos reclamos muy potentes: su director y su protagonista. Ante todo, es una obra que está muy bien hecha, con una gran factura técnica aunque algo carente de alma en su único y principal hilo conductor, que es la historia del estadounidense Howard Hughes (1905-1976). Este fue un polifacético hombre que en su momento llegó a ser considerado el más rico del mundo. Durante la primera mitad del siglo XX, Hughes ejerció como pionero en varios campos que hoy en día son partes fundamentales de la vida moderna: el cine y la aviación.
Este es el primer biopic puro que reseño, ya que en La casa Gucci y Los duelistas la narración tenía más aristas, mientras que en El aviador toda la trama se centra en la vida de Hughes, interpretado por el célebre Leonardo DiCaprio. La primera escena de la película nos muestra a su personaje de niño, cuando su madre le implanta la obsesión por los gérmenes y la limpieza. Esta es la clave para entender al protagonista, ya que el resto de la narración se desarrolla en su vida adulta, aproximadamente desde los 20 hasta los 45 años. En esta obsesión por los gérmenes Scorsese pone el foco y muestra como en los momentos más inoportunos Hughes, a pesar de su brillantez, parecía estar loco por culpa de ese TOC; por ejemplo, cuando manda retirar las flores del hospital para que no atraigan insectos o cuando no se atreve a salir del baño de un hotel porque no quiere tocar el pomo de la puerta con la mano. Como siempre, Scorsese sabe meternos en la mente del protagonista con un par de movimientos de cámara, lo que denota maestría.
A lo largo del film vemos como Howard Hughes fue todo un pionero primero en el cine -utiliza técnicas modernas y sabe que lo que más atrae al público a las butacas es el morbo violento y erótico-. Pero, sobre todo, fue un pionero de la aviación, ya que realizó importantes innovaciones en el diseño de aeronaves y logró varios récords de velocidad con modelos que él mismo diseñaba. Todo esto le convirtió en una verdadera celebrity dentro de la sociedad estadounidense, lo que le llevó a codearse con las mayores estrellas del cine de aquella época, a las que vemos en la película muy bien caracterizadas de la mano de intérpretes como Cate Blanchett -Katharine Hepburn-, Kate Beckinsale -Ava Gardner- o Jude Law -Errol Flynn-.
Lo mejor del film son la recreaciones, pues se nota que es una cinta de gran presupuesto -110 millones de dólares- y, sobre todo, Leo DiCaprio, que logra una metamorfosis sublime, merecedora de un Óscar que no ganó. Todo el peso de la trama recae sobre sus hombros, no hay apenas escenas en las que él no aparezca y, gracias a papeles como este, antes de cumplir 30 años se consolidó como un actor de prestigio que hoy en día es el más famoso del mundo. Además, recogió el testigo de Robert de Niro como fetiche de Martin Scorsese, y es curioso que la próxima película de este director vaya a reunir a los dos intérpretes por primera vez bajo sus órdenes. Se titulará Killers of the Flower Moon y está previsto su estreno este año.
En los aspectos negativos, lo peor de El aviador es que el guión no acaba de transmitir una auténtica emoción ni densidad en el relato, la mayoría de eventos se tratan de forma superficial a pesar de sus casi tres horas de duración y, cuando todo termina, el poso que deja se diluye rápidamente. La narración nunca pierde el ritmo ni llega a aburrir, no se producen lagunas, pero tampoco alcanza momentos deslumbrantes. Metafóricamente, la cinta se mantiene en una escala de grises. Resulta casi paradójico que una película con interpretaciones tan buenas no llegue a emocionar en ningún momento.
Conclusión
Creo que El aviador es una película aceptable aunque sus resultados estén lejos de los mejores trabajos de la filmografía de su director como Taxi Driver, El cabo del miedo, Casino o El irlandés. Es un largometraje minuciosamente realizado, especialmente en el aspecto fotográfico y el diseño de los escenarios, pero que no llega a puntos brillantes a lo largo de su trama. Una película sobre aviones que nunca llega a alzar el vuelo.
En su día la recepción del público fue buena ya que casi dobló en taquilla su presupuesto. Triunfó de manera agridulce en las galas de premios; obtuvo el Globo de Oro y el BAFTA a mejor película. Sin embargo, el premio gordo, el Óscar, se le resistió, aunque no se fue de vacío ya que ganó cinco estatuillas de once nominaciones: mejor actriz de reparto -Blanchett-, montaje, fotografía, diseño de producción y vestuario. La recepción crítica fue desigual aunque generalmente positiva. Actualmente se la considera una obra menor dentro de la filmografía de Scorsese.
- Nota final 8/10 -
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