'Pesadilla antes de Navidad', sobrevalorado cuento gótico

La comedia negra musical Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993) es, al igual que otros clásicos, una película que se suele proyectar en estas fechas. Primero de todo, como se puede ver, es una película de animación realizada en técnica stop-motion, es decir, pequeñas figuras que se fotografían plano a plano para luego montar todas seguidas creando así la sensación de movimiento. Una técnica a la antigua usanza que eterniza los rodajes de estas producciones -tardó tres años en realizarse- y que quedó anticuada tras el enorme éxito dos años después de Toy Story (John Lasseter, 1995), uno de los primeros films realizados íntegramente por ordenador. Y no solo la técnica está anticuada, porque habrá a quien le guste esta estética gótica y tenebrosa, pero a mí, personalmente, me saca de la película desde el primer minuto de esta.

Pesadilla antes de Navidad es una cinta que, aún sin estar dirigida por él, tiene el sello de Tim Burton, pues junto a Disney él puso la pasta y suya es la historia. Burton ha dirigido películas míticas de la infancia de mi generación, como Charlie y la fábrica de chocolate (íd., 2005). Con una carrera llena de altibajos, tiene en su haber cintas de culto como Big Fish (2003), Mars Attacks! (1996) o Eduardo Manostijeras (1990) y películas detestables como el innecesario remake de El planeta de los simios (2001). Es un director con una legión de seguidores fija, entre los que no me incluyo, que gracias a su firma característica -estética gótica recargada y sombría- sus obras se convierten en fácilmente reconocibles. Esta rúbrica se mantiene en la cinta de la que voy a hablar hoy, pero esta vez cede la dirección al poco conocido Henry Selick.

Para entrar en materia, esta película parte de un extraño argumento, algo difícil de explicar. El protagonista de la historia es Jack Skellington, el señor de Halloween -pues así se llama la villa en la que vive rodeado de otros monstruos-. Skellington es el mejor asustador profesional del lugar, pero en un arrebato de bondad y tras descubrir lo que es la Navidad, decide mejorarla, sin ánimos perversos, y manda secuestrar a Papá Noel para ser él quien reparta los regalos ese año. Es algo así como un antihéroe, y en la historia también vemos desfilar los clásicos personajes estereotipados: la novia bondadosa, el malo malísimo, el perro ayudante, etc. Vamos, se nota a la legua el sello de Disney.

Tengo que decir que hoy en día la animación no es mi género favorito, cuando era pequeño adoraba las películas de Pixar y aún conservo los dibujos que me hacía mi padre de Sulley, de Monstruos S.A., y los juguetes de Buzz Lightyear, ya sabéis «hasta el infinito y más allá». Pero Pesadilla antes de Navidad es una película de animación pensada supuestamente para adultos y a mi no me ha transmitido nada, ni ilusión ni admiración ni un ápice de entusiasmo. Lo único que me ha hecho mirar con cierto interés la pantalla es un par de canciones de la banda sonora, ya que esta historia también es un musical y buena parte de la trama se desarrolla cantando. Por lo demás, una cinta olvidable.

Conclusión

Con su estatus de film de culto, sobre todo en la sociedad americana, Pesadilla antes de Navidad me ha parecido una película obviamente sobrevalorada. Habrá a quien le guste, pero a mi esa estética lúgubre combinada con un cuento que pretende emocionar me ha causado extrañeza y rechazo. Es una película a la que dudo que vaya a dar una segunda oportunidad.

A pesar de todo, obtuvo un moderado éxito de taquilla, buena recepción entre la crítica -especialmente la estadounidense- y una nominación al Óscar a mejores efectos visuales y otra a los Globos de Oro a mejor banda sonora original. Actualmente se encuentra disponible en la plataforma Disney+, aunque si alguien tiene intención de verla recomiendo que se lo piense dos veces y reproduzca cualquier otra cosa. 

- Nota final 4.5/10 -

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